Es indispensable que las naciones que han dado origen a esta situación condenen el colonialismo reconociendo su comportamiento como criminal, se reconcilien con su pasado, pidan disculpas y indemnicen a las naciones colonizadas.

Esta decisión favorecerá la creación de un clima de amistad y colaboración entre los pueblos y va a sentar un precedente extremadamente positivo a nivel de las relaciones internacionales, privilegiando la supremacía de la “fuerza del derecho” sobre el “derecho de la fuerza”.